Qué ver en Samarcanda

Samarcanda es la imagen más internacional de Uzbekistán y la que fue durante años la capital del país. Esta ciudad, epicentro de la Ruta de la Seda, es como una especie de “Taskent” bonito que, aunque no nos enamoró tanto como Bukhara, es también muy pero que muy bonita.

Os enumeramos todo lo que no podéis perderos si vais. Con dos días creemos que sería suficiente para verlo todo. Pero no olvidéis que tenemos una ruta de una semana/diez días hecha por todo el país y explicada día a día aquí.

Una de las tres Madrazas de la plaza del Registán, en Samarcanda

Plaza del Registán

Empezamos con el plato fuerte. Se trata de la imagen más famosa de la ciudad y sin duda una de las más bonitas. La verdad es que impresionante, deja sin palabras. Formada por tres enormes Madrazas (Madraza Ulughbek, Madraza Shir-Dor y Madraza Tilla-Kori) que compiten en belleza y elegancia. El Registán es otro de esos sitios por los que tendremos que intentar pasar varias veces mientras estemos en Samarcanda, intentando verlo a distintas horas, observando sus cambios. Y evidentemente, tenemos que visitar sus tres Madrazas, fijarnos en todos los detalles. No os perdáis los famosísimos leones ( o tigres) de la fachada de la Madraza Shir-dor y su colorido.

Exterior del Mausoleo de Tamerlán, en Samarcanda

Mausoleo de Tamerlán

Está muy cerca de la Plaza del Registán y puede que sea nuestro favorito de la ciudad. Vuestro recorrido por Uzbekistán os habrá hecho daros cuenta de la admiración que sienten los uzbecos por Tamerlán, considerado hoy el fundador de la patria pero un hombre con un pasado bastante oscuro. Este Mauseoleo no es sino una muestra del poder que alcanzó. Tanto como por fuera como por dentro es impresionante, como también lo es de noche. Debéis acercaros también cuando caiga el día, porque este es de los pocos monumentos del país que se iluminan de noche y la imagen es aún más bonita si cabe. Y es que Gur- e Amir (el nombre oficial del Mausoleo, traducido “tumba del Rey”), además de ser muy bonito, es muy importante en la historia de la arquitectura islamica, ya que se le considera el edificio precursor de otras grandes tumbas, como el archiconocido Taj Majal.

Observatorio Ulughbek

Un lugar bastante interesante. Construido en 1420 por orden de Ulughbek, nieto de Tamerlán, este hombre de ciencias quiso construir un edificio desde el que observar y hacer cálculos sobre el espacio exterior. Entre sus obras, destacan las tablas astronómicas en las que se describen las coordenadas de 1.018 estrellas. Es una visita muy curiosa, porque verdaderamente se trata de un sitio único.

La Necrópolis de Samarcanda

Otra de nuestros favoritos (nos cuesta mucho elegir). También conocido como el complejo Shakhi-Zinda**, está levada sobre una colina desde la que se ve la ciudad, y desde ella tendremos una de las vistas más bellas a la ciudad. En el complejo hay enterradas personalidades muy importantes de la vida uzbeca, como la nieta de Tamerlán, aunque sin duda la tumba más importante es la de Qusam ibn Abbas, sobrino de Mahoma. Conviene tomarse un par de horas para visitar la Necrópolis (especialmente la parte vieja) para entrar en todos los Mausoleos, cada uno con un dibujo de azulejos distinto. Veréis como os encanta.

Mezquita de Bibi-Khonum

Esta Mezquita tiene detrás una historia algo turbia. Hay quien dice que esta bonita edificación fue construida por la esposa de Tamerlán, Bibi Khanum, mientras él estaba haciendo sus cosas fuera de la ciudad. Cuenta la leyenda que el arquitecto responsable de la construcción se enamoró perdidamente de la mujer del gobernante, y se negó (ojo al dato) a terminar la cosntrucción a no ser que Bibi Khanum le diera un beso. Ella se lo dio y, oh qué sorpresa, Tamerlán entró en cólera y ordenó asesinar al arquitecto, aunque al parecer cuando lo alcanzaron ya estaba muerto. En fin, historias a parte, la Mezquita está muy bien.

Unas mujeres venden dulces en un puesto del mercalo local de Samarcanda

Mercado (Bazar Siab)

No es una visita “museística” pero a nosotros nos encantó. Se trata de un mercado local, no turístico ni donde podamos encontrar artesanía, sino que venden comida que los uzbecos se acercan cada día a comprar. A nosotros nos encantó. Esos puestos donde hacen la miel de forma totalmente artesanal, las mesas llenas de los panes uzbecos tan bonitos y tradicionales, los puestos de especias…

Échale un vistazo a nuestro recorrido de una semana en Uzbekistán