Qué hacer en Sri Lanka

Avistamiento de ballenas

Sí, habéis leído bien, Sri Lanka es un país excelente para el avistamiento de ballenas, y no de cualquier ballena, sino de nada más y nada menos que ¡la ballena azul!, el bicho viviente más grande de nuestro planeta. El mejor lugar para avistar estos cetáceos es en Mirissa, al Sur de la isla, desde donde salen barcos todas las mañanas para ver el espectáculo de estos impresionantes mamíferos. Hay varias opciones para el avistamiento. Si vais al puerto de la ciudad encontraréis varios barcos, pero ojo, no todos respetan las convenciones internacionales de respeto a las ballenas, y muchos las acosan, encajonándolas entre varios barcos, lo que resulta muy perjudicial para ellas.

Una ballena azul en Mirissa, Sri Lanka

Desde nuestra experiencia, una opción estupenda para esta excursión son los chicos de Raja & The Wales, que además de ser profundamente respetuosos con el medio ambiente, son muy simpáticos y os darán de desayunar en el barco. Dicho esto, algunas consideraciones sobre el avistamiento de ballenas, una actividad que, por si aún no ha quedado claro, recomendamos al 100%:

  • Aunque hay ballenas todo el año, por las condiciones del mar las mejores fechas para el avistamiento son entre noviembre y abril. Pero vamos, que fuera de esa fecha también se pueden ver (nosotros por ejemplo las vimos en octubre perfectamente). De todas formas, si tenéis dudas sobre las fechas, escribidles un email [rajaandthewhales@gmail.com] preguntando y os informarán, son majísimos.

  • Los circuitos empiezan temprano (normalmente a las 6:30), y no tienen una duración exacta: pueden durar entre una y siete horas, dependiendo de lo que se tarde en ver las ballenas, aunque la duración media son unas cuatro-cinco horas.

  • Muy importante que os llevéis crema solar. Y como os explicamos en el apartado de qué echar en la maleta, lo mejor es que os la llevéis desde casa, porque una vez allí os va a costar mucho pero que mucho trabajo encontrarla.

  • Las personas que se mareen en los barcos deben llevar cuidado: el viaje puede resultar muy desagradable, y no, no tendrán piedad de vosotros y volverán antes a tierra.

  • Respecto al precio, las salidas suelen costar unos 6.000 LKR por persona (unos 36 €) para los adultos y 3.000 LKR (unos 18€ ) para los niños de entre seis y 12 años. Para saber más acerca de la moneda de Sri Lanka, visita nuestra sección de dinero.

Parques naturales

Sri Lanka tiene parques naturales con una fauna salvaje que poco tienen que envidiar a los mejores parques de África. Los hay por todas partes y convendrá visitar unos u otros en función de la época del año y de los animales que queramos ver. Para visitarlos necesitaremos estar acompañado de un guía autorizado, que nos hará un recorrido en jeep por el interior de la reserva. Reservar es muy fácil: los conductores de los todoterrenos para safaris suelen estar en la localidad más próxima al parque esperando a que alguien quiera hacer una excursión, y también suelen ir a los hoteles (en la recepción de vuestro hotel podrán gesitonaros la reserva). Si habéis optado por hacer vuestro viaje alquilando un coche con conductor, él mismo os lo hará todo.

En cuanto al precio, los safaris suelen costar unos 6.500 LKR, o lo que es lo mismo, unos 45 dólares americanos por persona y duran unas cuatro horas.

Como decíamos, la variedad de parques es amplia (hay más de una decena), aunque los que más recomendamos nosotros son el Parque Nacional de Yala, al sureste, donde especialmente entre noviembre y julio podréis ver ciervos, búfalos, perezosos, y si tenéis suerte, algún leopardo. El Parque Nacional de Minneriya es otro auténtico espectáculo en el que ver decenas de elefantes (más información abajo), y también está muy bien el de Uda Walawe.

Safari con elefantes

Elefantes en el Parque Nacional de Minneriya, en Sri Lanka
Sri Lanka es el país de los elefantes. Estos animales son un elemento constante en la derocación y el arte del país, y los ceilandeses están muy orgullosos de decir que en su país viven los dos mamíferos más grandes del planeta: la ballena azul, y los elefantes. De hecho, Sri Lanka presenta la mayor concentración de elefantes del planeta fuera de África. Ahí es nada.

Sin duda, no te puedes ir de Sri Lanka sin haber hecho una excursión única y exclusivamente para avistarlos. Probablemente, si buscáis información sobre esto leeréis acerca de un orfanato de elefantes situado en Pinnewala, donde supuestamente los elefantes abandonados o huérfanos son protegidos, pero la realidad es que hoy día se ha convertido en una triste atracción turística. A los turistas les gusta mucho porque la visita permite dar de beber a los elefantes con un biberón, pero la realidad es que los conservacionistas no ven con buenos ojos este tipo de espacios que poco ayudan a la reintegración de los elefantes en la vida salvaje, que es cómo de verdad deberían vivir.

Nosotros creemos que la mejor experiencia posible es ver a los elefantes en su hábitat natural, esto es, en libertad. Creednos, es algo que nunca olvidaréis. Observar en silencio y a una distancia prudencial la rutina de los elefantes, cómo se mueven, cómo se relacionan entre ellos, cómo interactúan con su entorno, es algo mágico.

Una vez más, las opciones son variadas, así que lo mejor es que hagáis vuestra propia investigación para ver qué parque se ajusta más a la fecha en la que vais (si tenéis dudas podéis escribirnos). Pero a grandes rasgos, los mejores parques para ver elefantes en grandes cantidades son el Parque Nacional de Uda Walawe, el de Minneriya, este último mejor en temporada seca (si vais en agosto o septiembre tendréis el privilegio de contemplar “La reunión”, donde unos 200 elefantes se concentran en un mismo punto durante semanas), o el de Bundala.

Surf

Aunque Sri Lanka no es tan bueno para hacer surf como podrían ser las cercanas Maldivas o Indonesia, éste deporte puede practicarse aquí todo el año. En la parte este, hay buenas olas de abril a octubre, mientras que en el oeste y en el sur la mejor época es de noviembre a abril.

Snorkel

Vamos, lo que viene siendo bucear con aleta y tubo de toda la vida. Incluso aunque nunca lo hayas hecho, Sri Lanka ofrece excelentes emplazamientos para iniciarte en el snorkel. Nuestra opción preferida, aunque no la única, es pasar la mañana buceando en la Isla de Pigeon, que es también Parque Nacional y a la que se accede muy fácilmente si estáis pasando unos días en Trincomalee.

Se trata de un arrecife de coral poco profundo donde podréis nadar entre tiburones (tiburones de arrecife negros, no los tiburones de las película que todos tenemos en la cabeza), tortugas gigantes y preciosos bancos de coloridos peces. Puesto que es una isla, no queda otra opción que ir en barco, y dado que es un espacio protegido hay que pagar entrada (el precio es muy variable en función de si contratáis un monitor o alquiláis equipo de buceo). En el hotel u hostal en el que os hospedéis podrán ayudaros a gestionar la visita. La oficina para comprar las entradas está en la playa, frente al hotel Anilana. Os lo explicamos todo aquí.

Plantaciones de té

Panorámica de las plantaciones de té en Kandy, Sri Lanka

Sri Lanka es el cuarto país productor de té del mundo. Esta bebida está por todas parte, es una constante vayas donde vayas, pero especialmente si estás en las llamadas Tierras Altas. Si no eres un aficionado al té, volverás de Sri Lanka amándolo u odiando. En cualquier caso, mientras se está en el país, conviene dejarse seducir por sus ancantos. Por supuesto, admirar los kilómetros y kilómetros de montañas cubiertas de plantaciones de té es otra escena que tampoco deberíamos perdernos. Una forma excelente de hacerlo es tomando el tren que va de Nuwara Eliya hasta Kandy, en el que recorreréis las plantaciones y desde el que veremos a los trabajadores recogiendo las hojas. Nuwara Eliya es el epicentro del té, y desde allí se pueden visitar varias fábricas, como la Labookellie Tea Factory o la Pedro Tea Estate. Lo tenéis todo explicado en nuestro itinerario.

Además, el té es un excelente regalo que llevar a nuestros amigos y familiares, y ojo, aquí va un consejillo de expertos: en las fábricas y en los mercados siempre intentarán vendérnoslo diciendo que está a muy buen precio y que es allí donde compran los locales, pero no os engañéis: a los turistas nunca se les cobra lo mismo que a los locales, esto es así por mucho que no nos guste. Así pues, una buena forma de conseguir té a un precio justo es, sencillamente, yendo a un supermercado: en las cadenas Food City, que están en la mayoría de las ciudades, tienen las mejores marcas de té a un precio fijo.