Qué ver en Sibiu

Sibiu es una de las ciudades más bonitas de Rumanía y una de nuestras favoritas del país. Esta ciudad fue incluida en la ista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 2004, y en 2007 fue capital europea de la cultura junto con Luxemburgo. Estos reconocimientos han dejado huella en la ciudad, ya que se nota que la inyección de dinero que ambos supusieron contribuyeron al excelente estado de conservación de su centro histórico.

Además, Sibiu es un lugar muy agradable, pequeño pero no diminuto, y que se puede recorrer andando perfectamente. Y es que esta ciudad es muy bonita pero se ve rápidamente, así que con un día sería suficiente para verla.

Básicamente lo hay que hacer aquí es recorrer su casco antiguo de calles empedradas, ver sus dos catedrales, disfrutar de sus casitas de colores con los típicos “ojos” en los tejados, entrar a sus tiendas de artesanía, disfrutar de alguno de sus dulces típicos… Pero aún así, en este recorrido, hay unos cuantos puntos que no os podéis perder. Aquí van:

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Gran Plaza

Piata Mare en rumano. Para llegar hasta ella, podemos caminar por la Strada Nicolae Bãlcescu, que está llena de bares y restaurantes. Ya aquí nos daremos cuenta de lo especial que es Sibiu, lo bonitas que son sus edificiaciones y sus calles peatonales. Como decíamos, la Gran Plaza es a día de hoy el corazón de la ciudad y alberga sus edificios más importantes (el Palaco Brukenthal, la Iglesia Jesuita, el Ayuntamiento y la Torre del Consejo).

Fachadas de alguno de los edificios que componen la Plaza Pequeña de Sibiu

Plaza Pequeña o Piata Mica

Está conectada con la Plaza Grande justo por debajo de la Torre del Consejo. A nosotros esta nos gustó aún más. Ya veréis que es muy bonita, y os saldrán unas fotos preciosas: se ve la Torre del Consejo y apreciaréis mejor que nunca lo que los rumanos han llamado “ojos de la ciudad”, unos ventanales que están en los tejados de los edificios y parece que te miran. Son muy graciosos.

Plaza Huet

Con esta completamos el trío de plazas de Sibiu. Es la más espiritual de todas, ya que aquí está la Catedral Luterana Evangelista de Santa María.

Puente de los mentirosos

Es justo por el que hay que pasar para ir de la Plaza Pequeña a la Plaza Huet. Se trata de otro de los emblemas de Sibiu. Es un puente de hierro que comunica la zona alta con la baja. Recibe este nombre por una leyenda que dice que el puente se vendrá abajo si una persona dice una mentira cuando está sobre él, aunque en realidad los estudiosos creen que se trata de una equivocación del léxico. Así pues, se piensa que en su origen el puente se llamaba puente Liegenbrücke, es decir, puente reclinado, pero esta palabra tiene un sonido muy similar a Lügenbrücke, que quiere decir puente de los mentirosos.

La Catedral Evangélica de Santa María

Como ya hemos dicho, está en la Plaza Huet. Ojo si vais en verano porque todos los días tiene conciertos de órgano. Esta Catedral se construyó entre los siglos XIV y XVI con las aportaciones de los gremios de canteros, carpinteros, herreros y joyeros, y destaca por su alta torre flanquedada por otras cuatro torres más pequeñas.

La Catedral Ortodoxa de la Santísima Trinidad

Una de las cosas más chulas de Sibiu es que las dos religiones conviven sin probelemas. Esta Catedral, de estilo barrco-vienés, es muy bonita.

Las antiguas murallas de la ciudad

Construidas en la segunda mitad del siglo XV. En ellas, destacan sus tres torres de diferentes estilos: la de los arcabuceros, la de los alfareros y la de los carpinteros.

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