Qué ver en Bucarest

La capital de Rumanía es un poco contradictoria. Por un lado, tiene arquitectura soviética que es un poco fea y por otro tiene grandes boulevares y edificios que quieren imitar el estilo parisino (hay quien llama a esta ciudad “el París del Este”) que son muy bonitos.

A nosotros la ciudad nos gustó, es agradable para pasear, tiene cosas para hacer al aire libre, oferta de Museos y varias cosas que son gratis. O sea, no es la ciudad más bonita de Rumanía pero no es en absoluto fea.

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Desde nuestro punto de vista, lo mejor para conocer Bucarest es recorrerla andando, ya que la mayoría de la ciudad es bastante plana, y lo que es el centro histórico no es muy grande. Hay otras cosas más alejadas para las que quizás podéis coger transporte público (la ciudad tiene metro), aunque nosotros no lo hicimos.

Así pues, aquí van los puntos de interés que creemos que tiene Bucarest.

Iglesia de madera en el Museo al Aire libre de Bucarest

Museo del Pueblo

También conocido como Museo Satului o Museo al aire libre: Se trata de un Museo al aire libre, como su propio nombre indica, que aglutina construcciones regionales e históricas típicas del país. De esta foma, pasear por él se convierte en una especie de paseo por las calles de Rumanía a través de su historia. Está muy bien porque veréis las típicas construcciones estas de madera que ya recuerdan un poco a las nórdicas. El Museo está instalado en el Parque Herăstrău, y alberga unas 300 construcciones que van desde la Edad Media hasta el siglo XIX. A nosotros nos gustó mucho.

La Plaza de la Revolución

Este lugar no tiene demasiada gracia en sí mismo, ya que tiene la típica arquitectura soviética tipo mole. Sin embargo, esta Plaza es un punto muy importante en la ciudad y clave en la historia reciente del país: esta plaza fue el epicentro de la revolución contra el régimen de Nicolae Ceaușescu. Su edificio más emblemático es el que hoy es Senado y Ministerio del Interior y en su día fue Sede del Partido Comunista de Rumanía, y por el que Nicolae Ceausescu y su mujer escaparon el helicóperto al estallar la revolución.

Palacio del Parlamento o Casa del Pueblo

Acercáos a verlo como curiosidad más que nada, porque el edificio no se puede decir que sea bonito lo que se dice bonito. Lo que es es mastodóntico, esa es la palabra. Se trata del segundo edificio administrativo más grande del mundo (solo le gana el Pentágono) y fue construido a todo lujo: mármol, mosaicos, cristal etc… No se puede visitar, pero sí ver desde fuera. E impresiona.

Plaza de la Universidad (Piata Universitate)

Sería como el casco más antiguo. En esta zona no podéis perderos el Monasterio Stavropoleos (Biserica Stavropoleos en rumano), una pequeña pero muy bonita Iglesia ortodoxa que de pronto sorprende entre las anodinas calle de la capital. Acercáos a verla y si está abierta, entrad, es muy bonita. Tampoco podéis perderos, muy cerca, la Sfantul Anton, otra Iglesia ortodoxa, esta ya más grande, que está muy bien. También podéis acercaros a ver el Ateneo Rumano por dentro, una sala de conciertos que imita a las parisinas y de la que podéis ver el hall de entrada.

Exterios del Monastero Stavropoleos de noche

Curtea Veche

Las ruinas de la antigua Corte Real de Bucarest. Situadas también en el caso histórico, constituyen una de nuestras visitas favoritas en la capital de Rumanía. Esta Corte Real rumana fue destruida por el incendio de 1718 y más tarde, en 1738, por un terremoto. La visita es muy agradable porque es al aire libre y si no recordamos mal es gratuita. Justo al lado del Curtea Veche tenéis el Hanul lui Manuc, más conocido como la Posada de Manuc, la más antigua y mejor conservada del país. Hoy día es un hotel, y tiene un restaurante y una bodega. Aunque no os hospedéis allí ni queráis tomar nada, vale la pena entrar para ver su patio.

Otros museos

Además de todo esto y del ya mencionado Museo al aire libre, Bucarest cuenta con bastantes más Museos que quizás os interese ver. Tendréis que seleccionar según el tiempo del que dispongáis. Entre todos ellos destacan el Museo Nacional de Arte de Rumanía (Calle Victoriei, 49, en el antiguo Palacio Real) y el Museo Nacional de Historia (Calle Victorie, 12).

Para comer, cenar o tomar algo

La capital rumana tiene una vida nocturna bastante animada. En las calles Lipscani y Gabroveni encontramos la mayor concentración de bares y restaurantes de Bucarest. Tampoco podéis perderos, aunque sea sólo parar entrar y echar un vistazo, la cervecería Caru ‘cu bere, toda una institución en Bucarest. Data de 1879, y con una preciosa decoración neo-gótica, recuerda a las míticas cervecerías alemanas. Si queréis ir (algo que os aconsejamos) quizás id sólo a tomar un par de cervezas, porque nosotros fuimos a cenar y la comida tampoco era muy allá (y además tardaron mucho en servirnos, aunque ya veréis que en general esto es algo que pasa en todo el país, los camareros rumanos se lo toman todo con bastante calma.

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