Qué ver en Brașov

Brașov es una de las ciudades más bonitas de Rumanía. Su casco antiguo peatonal, sus restaurantes y sus tiendas de artesanía le hacen ser una ciudad con bastante vida. Nosotros fuimos a visitarla tras ver los Monasterios de Bucovina y el famoso Castillo de Bran.

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A continuación, enumeramos las cosas que no te puedes peder si estás en Brașov. La ciudad, al menos el centro histórico, es pequeña y se puede recorrer andando sin problemas. Con una mañana/tarde os bastará para recorrerla. Por último, a este listado no olvides añadirle pasear y pasear: la ciudad es bonita en sí misma, con sus casas típicas, con sus calles peatonales, y debéis dedicarle tiempo también a eso.

Gente sentada en la terraza de los bares de la antigua Plaza del Ayuntamiento de Brasov

  • Antigua Plaza del Ayuntamiento o Piata Sfatului, el epicentro de la ciudad. Es una plaza muy bonita donde la influencia sajona es evidente. A ella se accede por la Strada Republicii, una calle peatonal llena de tiendas y bares que es una delicia.

  • La Sinagoga (calle Puerta de Schei, 29): de estilo neogótico, tiene un memorial de los judíos rumanos que sufrieron la persecución nazi.

  • La Iglesia Negra (Biserica Negra): es la mayor Iglesia gótica de Rumanía y probablemente el enclave más famoso de esta ciudad. Se llama así porque en 1689 hubo un incendio en Brașov que ennegreció las paredes. En su interior no podéis perderos sus preciosos tapices turcos y su impresionante órgano, y en el exterior prestad atención a su reloj, que muchos comparan con el famoso reloj astronómico de Praga.

  • Las fortificaciones de la ciudad: aún hoy se conserva gran parte de la muralla. Para ver un ejemplo, podéis acercaros a la Puerta de Santa Catalina, uno de los puntos de acceso más bonitos.

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