Sintra en dos días

Decidir pasar dos días en la preciosa Sintra es una sabia decisión. Esta ciudad de cuento tiene mucho que ver, y aunque hacer un viaje de ida y vuelta desde Lisboa para pasar un día en ella está muy bien, creemos que dos días es el tiempo perfecto para conocer todos los encantos de este tesoro portugués. Así pues, ¡vamos allá!

Revista nuestros consejos para visitar Sintra

Día uno

Nos levantamos y desayunamos en alguna cafetería del centro, una buena idea puede ser el Piriquita, donde DEBÉIS pediros un travesseiro, un dulce muy típico de esta zona. Ya veréis qué rico está.

Jardines de la Quinta da Regaleira, en Sintra, Portugal

Después de desayunar, empezaremos la ronda de visitas en la maravillosa Quinta da Regaleira, uno de nuestros sitios favoritos de Sintra, y después de verlo, probablemente, también de los vuestros. Como ya os hemos explicado, la Quinta está un poquito alejada del puro centro histórico, pero lo más cómodo es ir andando, son como unos 15- 20 minutos a pie y el camino está perfectamente indicado.

Como tenemos tiempo suficiente, y el lugar lo merece, aprovechareos para hacer la visita guiada en español. Ojo, no hay visitas guiadas a todas horas, así que una vez allí, igual os toca esperar un poco hasta que el cupo se llene. Si llamáis, os aseguráis plaza, o al menos, saber el horario exacto de la próxima visita. El teléfono es Tel: + 351 219 106 650.

La visita guiada nos ocupará casi toda la mañana. Cuando salgáis, extasiados y maravillados gracias a este lugar de ensueño que habrá alimentado vuestro espíritu, llegará el momento de alimentar vuestro cuerpo. Aunque aún no sea la hora punta, es mejor comer temprano: así os aseguráis pillar sitio y aprovechamos más la tarde, que tenemos mucho que hacer.

Así pues, volved sobre vuestros pasos hasta el centro de la ciudad, y buscad un sitio para comer. La verdad es que en Sintra no hay mucha oferta: el lugar es muy pequeño y turístico, con lo cual, hay poco donde elegir. Fácilmente encontraréis las callejuelas peatonales donde se concentran las tiendas y restaurantes, que aunque no sirven comida mala, son más caros que en el resto de Portugal. Pero bueno, es lo que hay.

El Castelo dos Mouros de Sintra visto desde abajo

Cuando ya hayamos comido, repuesto fuerzas y descansado bien las piernas, nos ponemos de nuevo en marcha para visitar otros de los puntos fuertes de Sintra: el Castelo dos Mouros y el Palácio da Pena. Ambos están en las cimas de dos colinas, muuuy arriba. La mejor opción para subir y la que más nos permite aprovechar el tiempo es que tomemos el autobús turístico (nº 434) que sube hasta arriba.

Así pues, llegamos hasta el Castelo dos Mouros, uno de los iconos de Sintra. En realidad, hoy de él quedan poco más que sus murallas, envueltas entre la vegetación y la bruma. Pero no por ello la visita es menos especial: como todos los sitios de Sintra, tiene un encanto particular, y pasear sobre los muros, contemplando la ciudad abajo, y el Palácio da Pena al frente, es toda una experiencia.

Interior del Palácio da Pena, en Sintra

Al acabar, nos vamos al Palácio da Pena, donde compraremos la entrada combinada con el Parque da Pena. Y aunque esto ya lo hemos dicho muchas veces para describir lugares de esta ciudad, debemos repetirlo: se trata de un palacio único, realmente es muy difícil encontrar otra cosa siquiera parecida por el mundo. Un castillo de lo más kistch, con una mezcla imposible de colores y formas que sorprendentemente encajan a la perfección, y en definitiva, con un estilazo que te mueres. Nos encanta el Palàcio da Pena.

Por último, acabamos el día recorriendo los rincones del Parque da Pena, que guarda mil y un secretos. No os estreséis intentando abarcarlo todo: es muy grande. Conseguid un mapa cuando compréis la entrada, os ayudará mucho.

Pues aquí acaba nuestro día. Poca cosa, ¿no? ¡Mañana más!

Día dos

Comenzamos nuestro último día en Sintra visitanto otro de sus puntos más importantes, el Palácio Nacional de Sintra, situado en la misma misma base del centro histórico de la ciudad, junto a la plaza principal. Se trata del famoso Palacio de las dos chimeneas cónicas blancas, probablemente lo hayáis visto varias veces en fotos. Es un palacio muy interesante y cuyo interior no defrauda, porque tiene una mezcla muy curiosa de estilos árabe y manuelino.

Al acabar esta visita, nos vamos al Convento dos Capuchos, que está ya más alejado del centro, a unos ocho kilómetros. Cuando nosotros fuimos no había opción de ir en transporte público, y hasta donde nosotros sabemos a día de hoy tampoco la hay. Si habéis venido a Sintra en coche, una opción sería ir en vuestro propio vehículo, pero eso significaría que perderíais el aparcamiento que habéis encontrado, algo MUY preciado en Sintra. Así pues, nosotros creemos que la opción más cómoda es coger un taxi. Os debería salir entre los 15-20 €, pero preguntad primero. Acordad también con el taxista que se espere allí mientras hacéis la visita para llevaros de vuelta, o al menos la hora a la que tiene que volver a recogeros.

Y respeto al sitio en sí, este convento llama la atención porque no es “el típico convento” grande y majestuoso, sino todo lo contrario. Es un convento franciscano, es decir, austero. Además, tiene ese encanto propio que tienen todos los sitios de Sintra, que parece que la naturaleza se los está comiendo. Para nosotros, es una visita recomendable, la verdad.

Exterior del Palácio de Monserrate, en Sintra

Visitado el convento, nos volvemos a Sintra ciudad, donde ya se nos habrá hecho la hora de comer. Buscamos un sitio para comer y nos preparamos para una tarde entre jardines y bosque.

Después de comer, tomar un café y descansar, iremos a visitar el Parque de Monserrate y el Palácio de Monserrate. Si tenéis coche, y especialmente esta noche ya no dormís en Sintra sino que seguís vuestra ruta, ahora sí que ya podríais cogerlo (en el Palácio hay aparcamiento) para al acabar salir directamente de la ciudad. No son más de 10 minutos. Otra opción es ir andando, pero es un buen trecho, coger un taxi o pagar a los chicos de los tuk-tuk para que nos lleven. Para ir en transporte público, hay un autobús (el número 435) que conecta con Monserrate.

Y ya, respecto a los Jardines y el Palacio en sí, pues están muy bien. Son fruto del capricho de un millonario inglés, al que le apeteció crearse este entorno salvaje, exótico y oriental. El Palacio, de inspiración árabe, es precioso. ¡Vedlo!

Y con esto, quedan clausuradas nuetras visitas oficiales por Sintra. El resto de tarde/noche que nos quede, podemos aprovecharla para pasear por la ciudad, que aunque por estar edificada sobre una colina, no es del todo fácil de caminar, siempre es recomendable, porque cada edificio, cada palacete, cada detalle, tiene un rincón bonito.

¡Y hasta aquí Sintra! ¡Esperamos que os haya gustado tanto como a nosotros, y que nuestro itinerario os haya resultado útil!.