Ruta por Oporto en dos días

En nuestra sección de Oporto ya os hemos hablado de lo mucho que nos gusta esta ciudad. Una de sus ventajas es que es perfecta para una escapada de fin de semana, o incluso para un pequeño puente, donde se podría combinar con una visita a Guimaraes, por ejemplo. A continuación, a pesar de que ya os preparamos un listado con todo lo que hay que ver en la ciudad, os proponemos un recorrido por Oporto para verlo en dos días. ¡Allá vamos!

Descubre en esta sección dónde están los azulejos más bonitos de Oporto

Día uno.

Empezamos el día desayunando en alguna cafetería/ pastelaria rica de Oporto, para probar sus deliciosos dulces o tostadas con mantequilla. Un ejemplo podría ser la Cafetería Primar, situada en la Rua do Carmo, 3.

Después de desayunar, visitamos la Iglesia do Carmo, donde descubriremos el maravilloso arte del azulejo portugués. A continuación nos vamos a la librería Lello, que tiene bien ganado el título de ser una de las más bonitas del mundo. Se dice que fue aquí donde la escritora J.K. Rowling se inspiró para escribir la saga del famosísimo mago Harry Potter. Tras esto, podemos bajar hacia la Torre y la Iglesia de los Clérigos, para visitarlas, subir a la Torre y contemplar unas muy buenas vistas de la ciudad.

Fachada de la Catedral de Oporto

Cuando bajemos de la Torre, podemos tomar la Rua de los Clérigos hacia abajo hasta llegar a la Plaza de la Libertad y más tarde, llegar a la estación de tren de São Bento, donde lo más destacado es el precioso vestíbulo plagado de azulejos.

Al salir de la estación de tren, podemos sumergirnos en la Rua das Flores, una de las principales de la ciudad y de las más bonitas. Tomaos un tiempo para recorrerla despacio, para ir entrando a sus tiendas, observando sus restaurantes… Al final de la calle tenéis la Iglesia de la Misericordia. Entrad a verla.

Con este paseo, quizás se nos haya hecho la hora de comer. Es el momento perfecto para bajar hacia la preciosa zona de la Riberia, situada junto al Río Douro, y tomarnos alguna delicia culinaria de Oporto (una francesinha, por ejemplo) en alguna de sus terrazas con vistas al río. Un plan perfecto.

Vistas del río Douro, con el puente de Dom Luís I, en Oporto

Después de comer, si nos apetece, podemos visitar el Palacio de la Bolsa con una de sus visitas guiadas que duran una media hora, y después, para bajar la comida, podemos subir todas las escaleras que nos llevarán hasta la Sé, desde donde contemplaremos la ciudad. Si os da mucha pereza subir escalones, hay un funicular, no os preocupéis.

Y después de esto, dado que estamos cerca, podemos aprovechar para cruzar al otro lado de Oporto, e ir a la zona de Vila Nova de Gaia. Para ello, cruzaremos por la parte de arriba del famoso puente Dom Luís I. Y una vez al otro lado, hay varias opciones: coger el teleférico o simplemente ir paseando a la orilla del río, contemplando la ciudad desde el otro lado. Cualquiera de las opciones es buena. Por esta zona también están las famosas bodegas de Oporto, podéis visitar alguna (con el ticket del teleférico os dan una consumición en una de ellas). Y así, contemplando el atardecer junto al río, podríamos despedir este día por hoy. ¡Hasta máñana!

Día dos:

Fachada de la Iglesia de Santo Ildefonso, en Oporto
Empezamos el día desayunando en cualquier pastelaria que nos encontramos o que hayamos fichado el día anterior, que no son pocas. Después, podemos ir hacia el Teatro Nacional São João, donde, si os interesa, hacen visitas guiadas. De ahí subimos hacia la pequeña colina que acoge en lo alto la Iglesia de San Ildefonso, una de las más especiales de la ciudad, y donde podremos contemplar sus preciosos azulejos. Al acabar, subimos por la cercana Rua de Santa Catalina, donde veremos muchas tiendas internacionales, y hacemos la parada obligatoria en la Capela Das Almas. No hace falta que la busquéis demasiado, la encontraráis sin problema, puesto que se erige entre las tiendas¡, majestuosa, ocupando toda una esquina en la que los azulejos relucen como piedras preciosas.

Después de esto nos vamos a la zona de la Avenida de los Aliados, una de las principales zonas de Oporto, donde veremos el Ayuntamiento. De ahí, antes de comer, podemos hacer una parada en la Rua Miguel Bombarda, donde degustaremos el Oporto más bohemio, aunque esto sea un oxímoron. Y ya, tras esto, podemos ir a comer en cualquier sitio que hayamos fichado. Para esto, siempre es buena idea la Rua de las Flores.

La tarde podemos dedicarla a pasear, a redescubrir todos los sitios que ya hemos visto con una nueva luz, a subir a los miradores de la ciudad, a recorrer sus estrechas callejuelas, a entrar a las tiendas, o por qué no, si tenemos ganas, podemos ir a las playas de Oporto. Para ir a estas, tenéis un autobús, el número 500, que sale de la Plaza de la Libertad y también de la estación de tren. Va parando en prácticamente todas las playas. Aquí tenéis el recorrido completo del autobús.