Óbidos

Fachas de Óbidos decoradas con bugamvillas moradas

Nos encanta Óbidos. Así de claro. Es un diminuto pueblo medieval con un encanto innegable, y por eso nos alegramos tanto de haber parado en su día para visitarlo y disfrutar de sus calles empedradas, de sus tiendas llenas artesanía y de las coloridas bugambillas que pueblan sus fachada.

Si pasáis cerca, os lo recomendamos vivamente. Y si por casualidad vais en marzo, tendréis la suerte de asistir al famoso Festival Internacional do Chocolate.

Óbidos es una pequeña ciudad amurallada que se ve rápidamente, así que no estáis obligados a hacer noche. Pero por si os animáis -y el bolsillo os lo permite- podréis dormir, literalmente, en su Castillo, hoy convertido en pousada.

Realmente no hay muchos puntos de interés dentro de Óbidos, ya que lo interesante de este pequeño pueblo es Óbidos en sí mismo, y por tanto, lo que debéis hacer no es más que pasear por el pueblo, entrar a sus tiendas, hacer fotos aquí y allá. Aún así, os damos algunos puntos clave:

Porta da Vila

Es la principal entrada al pueblo, y no es sólo una puerta: tiene un arco interior sobre el que hay un balcón cubierto de azulejos. Muy bonito y una bienvenida perfecta a Óbidos.

Exterior de la Iglesia de Santa María, en Óbidos

Rua Direita

Es la calle principal de Óbidos y justo la que sale de Porta da Vila. Está muy cuidada y tiene muchas tiendas interesantes llenas de productos de artesanía. Recorredla tranquilamente.

Plaza de Santa María

Es la Plaza principal de Óbidos y se encuentra a mitad de la Rua Direita. En esta plaza está la Igreja de Santa Maria, que se erige sobre los restos de un templo visigodo que después fue Mezquita y ahora, Iglesia. No la veáis sólo por fuera: si la pilláis abierta, entrad, porque dentro tiene unos azulejos y pinturas muy bonitas.

Las murallas y el Castillo

Están como al final del pueblo. Se puede pasear tranquilamente por lo alto de las murallas, de las que hay unas bonita vistas. El Castillo es hoy día una Pousada (hotel).