Coímbra

La verdad es que, para nosotros, hablar de Coímbra es complicado, puesto que tenemos sentimientos encontrados con ella. Veréis, los que hayáis estado en Portugal sabéis perfectamente que las ciudades portuguesas se caracterizan, en general, por tener cierta decadencia bohemia que les da a la ciudad un aire descuidado, como testigo del paso del tiempo. Esto se puede apreciar perfectamente en ciudades como Oporto, que tiene como una dejadez muy bella y muy carecterística que visten la ciudad de una forma especial.

Pero en Coímbra, sin embargo, es como si esa decadencia bohemia y romántica que invade Portugal y que tiene un encanto particular hubiera ido demasiado lejos. La ciudad está muy descuidada, y en algunos puntos, ruinosa. Y esto es una pena, porque verdaderamente se ve que tiene mucho potencial, y que si se gastaran lo necesario en restaurar algunas cosas tendría un encanto innegable, pero esta por el momento no es la realidad. En Coímbra vimos esculturas en el exterior de las Iglesias que literalmente se estaban desfigurando (no sabemos si por la erosión del viento o la corrosión de los deshechos de las palomas o vete a saber por qué) sin que a nadie pareciera importarle.

Así que, bueno, esta es nuestra principal pega de Coímbra, y lo decimos con mucha pena porque la ciudad tiene un encanto y un ambiente universitario evidente, pero parece que sea una ciudad abandonada. Esto no quita que, si vais vosotros os llevéis una impresión distinta, y aunque esa es nuestra opinión, tampoco es menos cierto que Coímbra tiene cosas que ver, así que ahí van:

Igreja de Santa Cruz

Situada en la Praça 8 de Maio, una de las principales plazas de Coímbra, se encuentra esta Iglesia de estilo manuelino y renacentista. Prestad atención al arco de la entrada, a las tumbas donde yacen Alfonso henriques y Sancho I, los primeros Reyes de Portugal, así como al púlpito. Y no olvidéis ir al claustro, que es muy bonito. Justo detrás de esta Iglesia tenéis el Jardim da Manga, que antes formaba parte del claustro.

Núcleo da Cidade Muralhada y Torre de Almedina

Esta es una visita más “museística”, por decirlo de alguna manera. Este pequeño y agradable Museo nos enseña cómo era Coímbra antes, y lo hace de una manera muy didáctica. Además, podréis ir a la Torre en sí misma, claro.

Sé Velha

Pasamos ya a la parte alta de la ciudad, que va subiendo poco a poco hasta desembocar en la Universidad, la parte más alta. A Coímbra, como cualquier ciudad portuguesa que se precie, no le podía faltar una Sé. Pero a falta de una, la ciudad tiene dos Catedrales, la nueva (Sé Nova) y la vieja (Sé Velha). Nuestra preferida es esta última, que es además un ejemplo perfecto de la arquitectura románica.

Arco de Almedina

De la Sé Velha nos vamos al Arco de Almedina (Rúa do Arco Almedina, 7), que formaba parte de la muralla medieval. Veréis que el arco tiene estilo musulmán, y esto no es casual: durante mucho tiempo, esta parte alta de la ciudad estaba dominada por los moriscos. Así que nada, cruzáis la puerta y preparáos para subir los escalones de la Rua Quebra Costas (calle rompe espaldas). Por el camino tenéis el Palácio de Sub Ripas y la Torre de Anto.

Sé Nova

La Catedral nueva. Es mucho menos especial que la vieja, la verdad, pero bueno, debéis verla.

Velha Universidade

Es lo más interesante de esta parte. Se trata de un conjunto de edificios que están todos muy cercanos y que iréis viendo uno tras otro. Tenéis el Patio das Escoltas, la torre del reloj, la Sala dos Capelos, la Capela São Miguel y la Biblioteca Joanina. No es ningún secreto que esta es la más especial. Evidentemente es nuestra favorita y probablemente la que más le gusta a cualquiera que visite la Universidad. De hecho, creo que podríamos decir que fue lo que más nos gustó de Coímbra.

Convento de Santa Clara-a-Velha

Aquí estamos ya en la otra parte de la ciudad, es decir, al otro lado del río Mondego. Pero merece la pena cruzar, porque este es otro de nuestros puntos favoritos de la ciudad. Este Monasterio gótico, que hoy ya no se dedica al culto, se inundó en el siglo XVII y se abandonó. Desde entonces, se han ido realizando en él diversos trabajos y concursos para su recuperación, hasta su reapertura definitiva al público en el año 2009. Se pueden ver las excavaciones arqueológicas que se encontraron durante los trabajos de rehabilitación, así como el edificio en sí, vacío, que es muy bonito.

Convento de Santa Clara -a Nova

Muy cerquita del viejo, se trata del edificio que se construyó en su día para sustituir al antiguo, que había quedado inuncado por el río. Lo más destacado es la tumba de plata de Santa Isabel.

Un mosaico de las ruinas de Conimbriga, en Portugal

Ruinas de Conimbriga

Esto ya no está en la ciudad de Coímbra, sino a unos 30 minutos en coche. Si tenéis coche es facilísimo llegar, y si no, tenéis un autobús de la compañía Transdev que sale desde la ciudad de Coímbra en la calle Av. Fernão de Magalhães 178. El horario lo tenéis aquí, aunque no está de más que os acerquéis antes de ir a preguntar o incluso llaméis por teléfono (el número es +351 239 855 270).

Y en cuanto a las ruinas, pues deciros que la verdad es que están muy bien, y la visita se hace muy amena e interesante, nosotros la recomendamos mucho. Son las ruinas mejores conservadas de Portugal y una de las mejores de toda la Península Ibérica, que ya es decir. En esta sección te contamos todo lo que necesitas saber para visitarlas.