Braga

Llegamos a una de las ciudades más importante del país. No en vano es la tercera en tamaño, después de Lisboa y Oporto. Es, además, una ciudad testigo de la historia lusa, de la más antigua y de la más reciente. Fue precisamente aquí donde Antonio de Oliveira Salazar pronunció el discurso que incitó el golpe de 1926 y dio lugar a una dictadura de más de 50 años.

Dejando esto a un lado, Braga es una bonita ciudad que tiene bastante que ofrecer. Su casco histórico -la mayoría peatonal- está lleno de plazas, tiendas, e Iglesias barrocas. Braga merece una visita sin duda. Respecto a cuánto tiempo pasar en la ciudad, creemos que con una noche es suficiente, siempre que al día siguiente podáis aprovechar bastante el tiempo. A continuación, pasamos a enumeraros los puntos de interés de la ciudad. El orden es un poco indiferente, puesto que todo está bastante cerca. ¡Allá vamos!

El jardín de Santa Bárbara, en Braga, Portugal

La Sé

La Sé (Catedral) es visita obligada en cualquier ciudad portuguesa. Es como en España: ciudad a la que llegas, ciudad en la que buscas su Catedral. Pues aquí igual. Y además resulta que la Sé de Braga es, nada más y nada menos que el templo más antiguo de Portugal. Y no sólo eso, sino que además es muy bonita.

La Catedral mezcla los estilos románico, barroco y manuelino con mucha elegancia. Para ver el Tesouro (un conjunto de piezas eclesiásticas) y el coro tendréis que pagar. Este último merece especialmente la pena, ya que los órganos y su sillería son espectaculares. Por el camino (la visita al coro es guiada) podréis ver la Capela dos Reis (Capilla de los Reyes), donde están enterrados Enrique de Borgoña y doña Teresa, padres de Alfonso Henriques, primer Rey de Portugal.

Antiguo Palacio Episcopal

Situado junto a la Sé, este Palacio episcopal y sus alrededores son otro de los núcleos más bonitos del centro histórico de la ciudad. Hoy alberga las dependencias de la Universidad, y sus atractivos más reseñables son el techo dorado que cubre la sala de ordenadores, así como los azulejos de la escalera principal.

Jardín de Santa Bárbara

Son los jardines que están junto al Palacio Episcopal, y es uno de los paseos más bonitos y florecidos de Braga. Se trata de una plaza del siglo XVII repleta de setos, flores y una fuente central.

El jardín de Santa Bárbara, en Braga, Portugal

Plaza de la República

No podía faltar. Aunque no es que tenga ningún punto de interés particular, merece la pena sentarse en alguno de sus cafés para ver pasar la vida de Braga desde su epicentro.

Iglesia de São Vicente

Esta Iglesia barroca merece una visita, especialmente por dentro, puesto que sus paredes están forradas de los típicos azulejos lusos, y la estampa es muy bonita.

Museo de Arqueología Don Diogo de Sousa

Si os interesa la Arqueología, este Museo está muy bien. Y si no, también. Su colección alberga piezas que van desde el Paleolítico hasta la época Medieval y la verdad es que la visita se hace muy amena.

Termas romanas

Muy cerquita del Museo tenemos las termas romanas. Se trata de un complejo de baños y un teatro del siglo II d.C situado al aire libre que merece mucho la pena visitar.

Fachada del santuario Bom Jesús, Portugal

Fonte do Ídolo

Esta es, en nuestra opinión, una de las visitas más curiosas y, al mismo tiempo, bonitas, de Braga. Se trata de una fuente romana que está hoy día a nivel subterráneo. El que en su día sirvió de manantial para la ciudad es una piedra tallada con personajes cuya identidad aún no se ha desvelado del todo. Pues eso: que muy recomendable.

Bom Jesús

Es uno de los lugares más famosos del país. Situado a las afueras de Braga, a unos ocho kilómetros, es un lugar de peregrinación para muchos fieles. Y aunque no se sea religioso, la excursión está muy bien, porque tanto la edificiación como el entorno son muy bonitos.

El Bom Jesús es un templo neoclásico situado en lo alto de una colina desde la que se contempla una vista muy bonita de la ciudad (los atardeceres son muy especiales). Además, tiene la famosísima Escalera do Bom Jesús, una de las imágenes más icónicas de Portugal. Lo ideal es empezar de abajo hacia arriba, para tener la perspectiva de las escaleras, y ya ir subiendo y verlo todo desde arriba. Aviso: son bastantes escaleras, pero merece la pena. Pero bueno, por si os da mucha pereza, podéis simplemente observar las escaleras desde abajo, hacer las fotos de rigor y luego ya coger el funicular que os llevará hasta arriba.