Conducir en Marruecos

¿Es seguro conducir en Marruecos?

Si buscáis información sobre conducir en Marruecos en alguna guía, es probable que os prevengan de no hacerlo por ser uno de los países con más accidentes de tráfico del mundo.

Pues bien, os contamos nuestra experiencia: nosotros alquilamos un coche y la verdad es que no tuvimos ningún problema. Sí que es verdad que no es como conducir por España u otro país del entorno, pero tampoco es que te estés jugando la vida a cada kilómetro. Aunque no es la conducción más fácil del mundo, no es que sea un sufrimiento constante ir por esas carreteras.

Todas las carreteras por las que fuimos -salvo alguna que estaba en obras- estaban asfaltadas. La mayoría eran lo que nosotros conocemos por carreteras nacionales, es decir, un carril para cada sentido, pero también hay varias autopistas (todas de peaje, no son caros, nosotros lo máximo que pagamos fueron 50 dh, es decir, cinco €) que conectan las principales ciudades.

Dicho esto, conviene advertir de ciertas cosas: las normas de tráfico tal y como las conocemos en España no son trasladables a Marruecos. La gente cruza la calle cuando le da gana, es como si no tuvieran ningún miedo a ser atropellados. Además, te encuentras personas andando por los márgenes de las carreteras como Pedro por su casa, y no os creáis que se preocupan en ponerse un chaleco reflectante o algo así para que los veáis. Es por esto que conviene que vuestro copiloto no vaya durmiendo o pendiente de sus cosas, sino de la carretera. Cuatro ojos ven más que dos.

En general, el tráfico en grandes distancias es cómodo. En las ciudades es algo más complicado. La entrada a Casablanca, por ejemplo, es desesperante. Y conducir en Marrakech es un reto para el que necesitas los cinco sentidos: niños patinando entre los coches, burros pasando a tu lado, peatones que se te cruzan… vamos, una fiesta. Pero lo que os comentábamos antes: nosotros lo hicimos y nadie salió herido, y si tuviéramos que volver, lo haríamos de la misma forma porque para nosotros fue muy cómodo. Al fin y al cabo, el coche da mucha libertad de movimiento. Aunque recordad también que Marruecos tiene varios aeropuertos, y esto también es muy interesante a la hora de moverse por el país.

En resumen…

Que si tenéis algo de rodaje en carretera, podéis conducir en Marruecos siempre que sepáis controlar un poquito el estrés al volante. Pero de verdad que no es tan malo como a veces se pinta. Ahora bien, si tienes el carnet desde hace poco, o conduces de pascuas a ramos, o nunca has alquilado un coche y solo estás acostumbrado al tuyo… pues no, quizás no sea la mejor idea.

Consejos para alquilar un coche

Nosotros alquilamos nuestro coche (Hyundai i10) con Avis. Con el seguro a todo riesgo nos salió por 178€ de lunes a viernes, ambos inclusive. Lo alquilamos desde España a través de Internet y no en una compañía local porque la mayoría de compañías locales te obligan a coger y dejar el coche en el mismo punto, y nosotros queríamos cogerlo en Tánger y dejarlo en Marrakech. Además, todo sea dicho, no habíamos leído muy buenas referencias de las compañías de alquiler de coche marroquíes. Lo que viene “por defecto” al alquilar un coche es el alquiler con seguro por franquicia, esto es, que si tenéis algún tipo de percance y hay algo que pagar, de 0 a la franquicia lo pagas tú y de la franquicia para arriba lo paga el seguro. Es decir, que si tienes una franquicia de 200 € y tienes un percance de 350 €, tú pagarías 200 € y la compañía de alquiler se haría cargo de los 150 € restantes. Nosotros decidimos pagar un poco más y coger la cobertura a todo riesgo, aunque afortunadamente no llegamos a necesitarla.

Y por lo demás, los consejos propios de alquiler de coche en cualquier viaje: que verefiquéis que el depósito está lleno, y que os fijéis en los desperfectos que pueda tener el coche en el momento de cogerlo, para que luego al entregarlo no os digan que se los habéis hecho vosotros. Nosotros siempre le hacemos fotos al coche en el momento de cogerlo.

¿Y si voy en mi propio coche?

Esta es otra opción nada desdeñable, ya que España y Marruecos tienen distintas conexiones por ferry en el que puedes llevarte tu propio coche. La pega que quizás le vemos a esta opción es que, al tener nuestro coche matrícula europea, atraeremos muchísimo más a los cazaturistas que con un coche alquilado con matrícula marroquí. Aunque bueno, la destreza de los marroquíes en esto es asombrosa: reconocen que tu coche es alquilado con una facilidad pasmosa.

Límites de velocidad

Marruecos está lleno de carteles de radar por todas partes, aunque para ser francos nosotros nunca llegamos a ver un radar en sí mismo.

Además, hay mucha presencia policial en las carreteras del país, especialmente a la entrada y salida de las ciudades, y las multas son frecuentes (de hecho, a nosotros nos multaron). En los puestos de policía en carretera, tienes que aminorar la marcha y como esperar a que el policía te dé permiso para pasar. No es necesario pararse a no ser que nos lo pidan, sino solo aminorar la marcha y hacer un pequeño saludo con la cabeza o algo por el estilo.

La estafa de las multas en Marruecos

Como os decíamos, a nosotros nos multaron, aunque a decir verdad aquello ni fue multa ni fue nada, sino un impuesto revolucionario en toda regla que forma parte de las tradicionales estafas marroquíes y a las que les hemos dedicado todo un apartado. Sí, lo sentimos mucho, es difícil hablar de esto porque no nos gusta expandir tópicos y prejuicios, pero creemos que la única forma de que la corrupción se acabe es denunciándola. El país tiene que ser consciente de la mala imagen que esto les da y del impacto negativo que tiene en el turismo. Además, no nos estamos inventando nada ni contando cosas que le han pasado a terceras personas: hablamos solo de los que hemos vivido en nuestras propias carnes.

A lo que íbamos: nos paró la policía por, supuestamente, ir por encima del límite de velocidad. Nosotros creemos que íbamos justo en el límite, pero vamos, eso es irrelevante. Es irrelevante porque mira, si te has pasado la velocidad y te multan, pues ya está, te mereces la sanción y punto, no tiene más. Pero esto no fue así, aunque vamos, como decimos, da igual.

Total que nos para la policía, un señor muy sonriente, y nada, nos pide los papeles del coche y el carnet de conducir. A continuación, te pide que le acompañes a su garita y hace como que empieza a rellenar unos papeles mientras te da conversación: “¿Españoles? ¿De dónde? ¿Madrid? ¿Barcelona? Muy bien… bueno, tenéis que ir con cuidado, que aquí se viene a pasar un buen rato, y no a que te pongan multas…” Y nosotros “claro, claro”. Total, que nos pide 300 dh (unos 30€) y nosotros ponemos cara de “jo, cuánta pasta, que movida”. Total que el tío, que era un cachondo, al final nos dice que bueno, que le demos 200 dh (unos 20€) y estamos en paz. Se los damos, le decimos si nos da un papelito de esos oficiales con su sello de que nos ha multado y nos dice que no, que ya está todo solucionado, que nos vayamos.

En resumen, que el tío se quedó el dinero para ir al cine o para lo que le diera la gana, pero ese dinero no fue a parar a a las arcas del estado Marroquí. No había ningún documento en el que se registrase que nos habían multado, y el policía ni siquiera apuntó nuestro nombre. Por no hablar de que las multas no se negocian, tienen el precio que tienen y ya está.

Vamos, que nos multaron por pardillos, porque para ellos un turista es una persona fácilmente estafable y un banco con patas. Es posible que si nos hubieramos puesto firmes nos hubiéramos podido librar, quién sabe, pero la verdad que no me apetecía averiguarlo. Llamadme loca, pero en un país donde no se respetan al 100% los derechos humanos no me apetece ponerme a discutir con un policía, me siento muy insegura. El caso es que quizás, y sólo quizás, si nos hubiéramos empeñado en que nos multara de forma “oficial”, es decir, que nos diera nuestro resguardo como debe ser, pues el tío habría pasado del tema. O quizás incluso te habría multado con una cantidad mayor, pero al menos no se la podría meter en el bolsillo. En fin, nunca se sabe.

De todas formas, y para que no os asustéis, debemos añadir que el episodio no fue violento ni incómodo, como os decimos, el tío era un cachondo que sólo quería sacarse unos dirhams, no tiene más. Ahora bien, esto no quita que te de mucha rabia ser estafado y, al fin y al cabo, contrubiur a engrasar la maquinaria de la corrupción.