Una ruta por Jordania

Aquí os proponemos una ruta como para una semana/diez días en Jordania. Por supuesto se puede modificar, pero creemos que tiene lo fundamental que tenéis que ver en Jordania y algo más. Si tenéis algunda duda, podéis escribirnos a hola@destinazos.com e intentaremos ayudaros.

¡Allá vamos!

Día 1: Llegamos a Amman

Aterrizaremos en el aeropuerto internacional Queen Alia listos para sumergirnos en la capital del país. Para llegar a la ciudad podéis coger un taxi o, si queréis, autobús, ya que hay una línea que va a la estación de autobuses Abdali Station, a 2km del centro urbano.

Ciudadela de Amman

Amman es, en realidad, una ciudad inmensa con un tráfico caótico que no tiene ningún encanto particular. Es decir, fuera de las cosas que hay que ver (y que, estas sí, son muy bonitas) no es que la ciudad sea especialmente bella, de esto que dices “voy a darme un agradable paseo”. Esto no quiere decir que no os deis una vuelta a vuestro aire por la ciudad, por supuesto, perdiéndose siempre se descubren cosas interesantes. Quizás podéis visitar el mercado, donde se saborea mucho la vida local. Por nuestra experiencia, la ciudad es bastante segura.

Bueno, pues vamos a ir enumerando un poco lo que no debéis perderos de Ammán. Empezamos por el Teatro Romano excavado en la montaña. Con capacidad para 6.000 personas, data del siglo II d.C. Al lado tenemos un pequeño Odeón, también romano, que se utilizaba para conciertos.

A continuación, nos vamos a La Ciudadela (Jebel al-Qala’a), donde está el Museo Arqueológico Nacional y el Palacio Omeya, que data del año 720 d.C. y que ha sido excavado por arqueólogos españoles. Y al acabar esta visita nos vamos con la que para nosotros es la visita estrella de Ammán: Jerash (o Gerasa).

La plaza oval de la ciudad grecorromana de Jerash, en Amman

Jerash es una de las ciudades grecorromanas mejor conservadas del mundo. Pero no sólo está bien conservada, sino que además es muy grande y muy, pero que muy bonita. Y si tenéis la suerte de que os haga un día de sol (algo bastante probable) veréis que tiene una luz especial, y el contraste con la gran ciudad al fondo es espectacular. Jerash es todo un complejo en el que hay muchos monumentos (necesitaréis al menos dos horas para verla), entre los que destacan la maravillosa Plaza Oval o Forum del siglo I a.C, el templo de Zeus, los teatros, la Catedral edificada sobre un antiguo templo a Dionisio y el circo/hipódromo.

Es importante que tengáis en cuenta la hora a la que visitáis Jerash, porque puede llegar a hacer MUCHO calor, así que, si podéis, evitad id en las horas centrales del día.

Por último, y para acabar la jornada, podemos visitar el castillo/fortaleza de Ajlun, situado a unos 15 km de Jerash y construido en 1185. Las vistas son bonitas.

Importante si visitáis Jerash: En su día, en el circo/hipódromo de Jersah se celebraban carreras de caballo, luchas de gladiadores y otros espectáculos romanos. Hoy, una compañía los reproduce dos veces al día, con el reclamo de ser exactamente igual que como eran entonces.Tenéis toda la información aquí.

Por otro lado, en los meses de verano (mayo a octubre aproximadamente, aunque preguntad en el centro de visitantes) se hace todos los días sobre las 20:00 horas un espectáculo de luz y sonido sobre las ruinas.

Finalmente, si vais a Jordania en el mes de Julio, tendréis la oportunidad de conocer el festival de Jerash, un gran evento cultural y artístico que se celebra en la ciudad antigua y que, aunque nosotros no hemos tenido la suerte de asistir, ¡tiene pintaza!

Día 2: Los castillos del desierto y el Mar Muerto

¡Hoy es un gran día! Haremos la singular ruta de las fortalezas del desierto. Para hacerla, podemos coger un taxi privado (sale bastante económico) o también preguntar en nuestro hotel, porque en algunos organizan la excursión.

Castillo del desierto en Jordania

Empezamos por Qusayr Amra, construido en el siglo VIII. Lo más importante que tiene son las pinturas de los reyes derrotados por los Omeyas a lo largo y ancho del mundo, así como las pinturas eróticas. Después nos vamos a Qasr Kharana, que al menos por fuera está bastante entero aunque por dentro esté restaurado un poco “a lo bruto”. Finalmente, ponemos rumbo a Qasr Al Azraq, algo posterior, del siglo XIII, famoso por haber sido el refugio del mítico Lawrence de Arabia durante parte de la I Guerra Mundial.

En esto emplearemos toda la mañana, pero antes de volver a Ammán tendremos otro de los grandes hitos de nuestro viaje: ¡nos bañaremos en el Mar Muerto! Tal y como está dispuesto este día, creemos que la mejor opción es que contratéis un taxi privado para poder ir de un sitio a otro, aunque bueno, a vuestro gusto obviamente. Si no, podéis dividir este día en dos.

Para bañarse en el Mar Muerto, os contamos cómo lo hicimos nosotros: hay varios hoteles justo enfrente de la playa que ofrecen la posiblidad de comer allí y cambiarnos de ropa sin tener que pecnoctar. Cada hotel tiene como su propio trozo privado de playa. Chicas, podéis usar bikini sin problemas.

Vista del Mar Muerto

Total, que nosotros hicimos eso: comimos (buffet, tampoco era muy allá la verdad), nos metimos a los vestuarios que tienen, nos pusimos el bañador y al agua patos. Y bueno, qué decir… Si conocéis a alguien que haya ido os lo podrán decir por sí mismos… bañarse en el Mar Muerto es una experiencia única en la vida. Divertidísima, de verdad. El efecto que hace la salinidad extrema del agua sobre nuestro cuerpo es una risa, porque impide que te hundas, y claro, es algo a lo que no estás acostumbrado. Vamos, para nosotros un imprescindible de Jordania. De hecho, si sólo pudiéramos elegir tres cosas que ver/hacer en este país serían: Petra, desierto de Wadi Rum y baño en el Mar Muerto.

Bueno, y cuando hayáis acabado con vuestro baño (también podéis daros los barros si queréis), pues ya nos volvemos a Ammán. O bueno, hacéis noche allí y pasar un par de días más de relax, también es una opción. Depende del tiempo que tengáis.

Día 3: Tierra Santa

Hoy volverá a ser un día muy bonito. El punto culmen tendrá lugar por la noche, así que, continuad leyendo. También va a ser un día bastante religioso, aunque creemos que, independientemente de si sois creyentes o no, podréis disfrutarlo igualmente, ya que son lugares realmente curiosos. De todas formas, si alguno o incluso todos estos puntos no os interesan, pues los elimináis de vuestra ruta y punto pelota.

Empezamos visitando Betania de Transjordania, el punto del Río Jordán en el que se cree que fue bautizado Jesucristo por San Juan Bautista. Se tarda como una hora en coche desde Amman. En el lugar en sí, que ha sido declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, hay un yacimiento arqueológico que se lleva excavando desde 1996 y que es visitable, y luego ya está el río, en el que de hecho se realizan bautizos de la misma forma que, se dice, hizo Jesús: introduciendo el cuerpo tres veces en el río. El lugar es zona fronteriza con Israel (el río separa los dos países), por lo que la seguridad está más reforzada, pero bueno, en la visita esto no afecta especialmente, simplemente hay unos caminos marcados de los que no se puede salir y poco más. El lugar no se puede ver por libre: todas las visitas son organizadas y cuestan 16 € para todo aquel que no tenga la nacionalidad de un país de La Liga Árabe. En esta web tenéis bastante información.

Tras esta experiencia religiosa, nunca mejor dicho, vamos a por más. Ponemos rumbo al Monte Nebo, uno de los lugares más venerados del país. Se dice que fue aquí donde Moisés murió contemplando la Tierra Prometida de Canaán, y es en este lugar donde se cree que está su tumba. Hay una antigua basílica con unos Mosaicos muy bonitos, y las vistas desde el Monte al valle del Jordán es fantástica.

Mosaico del primer mapa de Tierra Santa en la ciudad de Madaba, en Jordania
Tras esto, nos vamos a Madaba, donde tampoco abandonamos del todo la temática religiosa. Situada a 33 kilómetros al sur de Amman, es una ciudad muy antigua que incluso se menciona en La Bibla como “Medeba”. Conocida como “La Ciudad de Los Mosaicos”, aquí encontraréis bastantes tiendas donde encontrar recuerdos (son muy conocidas las alfombras de colores. Más información sobre qué comprar en Jordania aquí). Artísticamente hablando, en Madaba tenéis que entrar a la Iglesia ortodoxa de San Jorge, que tiene un mosaico de Palestina que se considera el mapa más antiguo de Tierra Santa (data del siglo VI). A nosotros nos encantó, no solo porque somos un poco frikis de los mapas en general, sino porque está muy bien conservado y es muy bonito.

A continuación, y muy cerca de la Iglesia, tenemos el parque arqueológico, que tiene una calzada romana y restos de varias casas con mosaicos espectaculares.

Y ya por último nos vamos a Petra, donde dormiremos para verla al día siguiente. Pero hay una actividad que no puedes perderte antes de irte a la cama. ¡Sigue leyendo!

Muy recomendable para que hagáis esta noche: la visita nocturna a Petra. Te lo contamos todo aquí

Día 4: Petra por fin

Fachada de El Tesoro de Petra

Llegó el día. ¡Hoy vamos a ver Petra! Si ayer hicisteis la visita nocturna, os aseguro que eso fue solo un aperitivo, porque Petra tiene muuuuucho que ver más allá de la famosa fachada de El Tesoro.

Empezamos con el tema entradas: depende de cuántos días queráis pasar viendo Petra. En esto, la verdad, hay diferencia de criterios. Si leéis la mayoría de las guías os dirán que hacen falta dos días, pero lo cierto es que nosotros, como íbamos ajustados de tiempo, solo estuvimos un día y aún así vimos todo. Depende un poco del tiempo que tengáis y de el ritmo que llevéis, nosotros es que aprovechamos mucho el día: literalmente abrimos y cerramos Petra. En fin, como vosotros veáis.

A lo que íbamos: hay varios tipos de entradas a Petra. La de un día cuesta 50 JOD (unos 66 €), la de dos días 55 JOD (73 €) y la de tres 60 JOD (79 €). Como veis, la diferencia es muy poca, así que si tenéis claro que vais a estar dos días desde el principio, comprad el pase de dos días.

Y bueno, a partir de aquí… qué decir. Petra no necesita grandes presentaciones. Id con vuestra guía en la mano para no perderos ningún detalle importante, porque Petra es misteriosa y no muestra fácilmente sus secretos. También os recomendamos que, antes de ir, a ser posible, leáis un poco sobre la historia de este maravilloso lugar, porque eso hará que lo entendáis mucho mejor: cómo Antígono I Monoftalmos la intenta conquitar sin éxito, cómo Trajano la anexiona a Roma en el 106, cómo sufre un gran terremoto en el 363 y cómo, ya en el mundo cristiano del siglo V, vuelve a experimentar un auge. Finalmente, fue descubierta en 1812 por Burkhardt, un viajero suizo que se jugó la vida haciéndose pasar por un peregrino médico que quería orar allí. Fue inmortalizada de forma bellísima por el célebre pintor escocés David Roberts.

Tumbas Reales en Petra

También es bastante interesante la historia de los beduinos (o habitantes del desierto) de Petra. Historias a parte, no merece la pena que nos pongamos aquí a enumerar todo lo que hay que ver en Petra, porque son muchas cosas (El Tesoro o Khanez, las Tumbas Reales, Qsar-al Bint, la Iglesia bizantina etc). Simplemente indicaros que creemos que la mejor forma de organizarse es, al menos si lo vais a ver en un día, visitando toda “la parte baja” antes de comer y después de comer subir a El Monasterio. Para comer, os recomendamos comer en el único restaurante que hay dentro de Petra, no merece la pena salir a la ciudad, se pierde mucho tiempo. Es tipo buffet.

Después de comer, toca visita a El Monasterio, llamado en árabe el Deir. Son 800 escalones, pero la verdad es que si vais tranquilos y disfrutando del paisaje, tampoco es tan cansado. Tomáoslo con calma, id a vuestro ritmo, admirando las vistas y ya está. O si veis que estáis muy cansados, por un módico precio (que evidentemente debeis negociar) los beduinos estarán encantadísimos de subiros hasta la cima en burro. Os aseguramos que el esfuerzo merece la pena

Y bueno, el Monasterio es… ¿espectacular? ¿imponente? ¿sobrecogedor? ¿grandioso? ¿Cuál sería la palabra? Descubridlo vosotros mismos…

Fachada de El Monasterio en la ciudad de Petra

Visto el Monasterio y hechas las fotos pertinentes, podemos tomarnos un té contemplándolo (hay una tetería en la cima) y ya emprenderemos, agotados pero felices, el camino de salida, donde aprovecharemos para despedirnos de Petra e ir admirando como la luz de la tarde nos enseña siempre una nueva tonalidad de este increíble lugar.

Día 5: Petra la Pequeña y Wadi Rum

Hoy es otro día de esos que nos encanta. “Qué novedad”, pensaréis.

Empezamos visitando la Pequeña Petra, otra ciudad esculpida en piedra mucho menos conocida y que no todo el mundo visita. No obstante, nosotros os la recomendamos totalmente. Es como una versión en miniatura de “la Petra original” pero que además tiene su encanto particular, está más soltaria, como más escondida, y es más pequeña, por lo tanto, más “acogedora”.

La Pequeña Petra

Os aconsejamos verla entera (como bien indica su nombre, es pequeña): al final del desfiladero veréis que hay como unas rocas que se pueden escalar con relativa facilidad. Subidlas aunque sea en modo Tarzán, porque desembocan en una especie de mirador a las montañas del lugar que es muy, muy bonito. No sabemos si estará (probablemente sí), pero cuando nosotros fuimos había allí un beduino que tenía su puesto de pulseras, collares, pendientes, etc. Podéis aprovechar para hacer algunas compras de alguna joya beduina que, cuando os pongáis, os recordará siempre a este bonito lugar.

Y de ahí ponemos rumbo a otro de los grandes momentos de nuestro viaje: ¡¡¡el desierto!!!! Os hablamos un poco de cómo organizar esto. Bueno, en realidad os decimos cómo lo hicimos nosotros, que es lo que conocemos. Para los más aventureros, hay opciones de acampada, pero nosotros no nos atrevimos. Además, por la época del año en la que fuimos no habría sido posible por el frío. Nosotros nos alojamos en un pequeño complejo de casetas/tiendas de campaña llamado SunCity Camp, pero hay varios similares por la zona y de diferentes precios. Allí se encargan de gestionártelo todo. A través de ellos puedes reservar el paseo en geep por el desierto nada más llegar, de día, donde subiréis por las dunas y os asomarán a rincones muy bonitos. Dura unas dos horas. Esto hay que contratarlo obligatoriamente, no podemos conducir nosotros y no tiene sentido que os echéis a andar a la aventura, a menos que seáis muy muy buenos con la brújula, porque os perderíais. Vamos, que no lo hagáis.

Camellos en el desierto de Wadi Rum

El “hotel” es en realidad un pequeño complejo tiendas con cama y ducha que están muy bien. Además, por la noche te preparan una cena típica beduina (o al menos eso dicen) que está buenísima, tocan música y se monta allí una pequeña fiesta. La verdad es que, como experiencia, está genial. Lo dicho, si contactáis con ellos o con el hotel en el que os quedéis, os lo aclararán todo.

Y respecto a lo que es la estancia en el desierto en sí, no os quedéis en el campamento porque no veríais nada: intentad descubrir los secretos del desierto, que es una preciosidad. Por la mañana haced el recorrido en 4x4 del que ya os hemos hablado para haceros una primera idea del desierto. Por la tarde, nuestra recomendación personal es que volváis a subiros a un geep (en el hotel os los gestionarán) para ver el atardecer desde una duna. Es mágico, de verdad. Además los conductores de los 4x4 son beduinos, y la mayoría son muy simpáticos. Podréis hablar con ellos, os explicarán cómo es de verdad vivir en el desierto y el estoicismo que se necesita para soportar este clima extremo. A nosotros nos tocó un conductor majísimo cuya sabiduría vital y amor por el desierto nos impresionó.

Al día siguiente, antes de marcharos (con una noche en el desierto es suficiente para “vivir la experiencia”), también os recomendamos que intentéis madrugar para ver el amanecer. Ver el sol levantarse entre las enormes rocas de Wadi Rum es algo indescriptible.

Día 6: Kerak y vuelta a Amman

Visto el desierto, hay varias opciones. Si nos interesa, podemos visitar Áqaba.

El destino final del día es Amman, aunque hay varias variantes posibles. Como decíamos, una opción es visitar Áqaba, para lo que hay que hacer un pequeño desvío de una hora, aproximadamente, desde el desierto. Áqaba es un fuerte punto turístico para los jordanos, una ciudad de veraneo. Realmente, si no estáis interesados en el buceo, y a no ser que queráis pegaros un baño y comer en una terracita o algo por el estilo, la parada no merece mucho la pena.

La ciudad en sí no es gran cosa, es como un Benidorm jordano, aunque hay que decir tiene un Fuerte Mameluco (Castillo de Áqaba, un Museo de Antigüedades) y el yacimiento arqueológico de la primitiva ciudad de Ayla. Tendréis que valorar según el tiempo que tengáis si queréis hacer el desvío. Otra cosa que quizás os interese como momento viajero friki es que, desde la bahía de Áqaba, podréis contemplar Egipto a un lado e Israel al otro. Tres países unidos por un mar. Está bonito. Ahora bien, como os decíamos, si tenéis tiempo y os apetece pasar unos días de veraneo, o si sois buceadores, Ácaba es vuestro sitio. Tenéis más información sobre el buceo en Jordania aquí.

Fortaleza de Kerak en Jordania

Si decidís no hacer el desvío, como comentábamos, tomaremos dirección a Ammán, aunque antes haremos dos paradas. La primera será en el Castillo de Shawbak, uno de los castillo de la época cruzada. Anteriormente conocido como Montreal y situado en el Camino de los Reyes, está situado sobre una montaña (tendréis que subir una buena cuesta andando, pero no es muy dura) y tiene unas vistas muy bonitas al valle.

A continuación nos vamos a la gran fortaleza de Kerak. Hay quien la compara por su grandiosidad con el Krak de los caballeros en Siria. También es de la época cruzada, y su visita merece la pena, es un castillo bastante grande.

Una vez vista la fortaleza, ahora sí, ponemos rumbo a Amman, desde donde regresaremos a casa. En función del tiempo que tengamos hasta coger nuestro vuelo, haremos noche de nuevo en la capital o no.

Así que nada, aquí acaba nuestra propuesta de recorrido por Jordania. Como veis, es de una semana, aunque se puede alargar e incluso acortar si fuera necesario. ¡Esperamos que os haya gustado!